En la agricultura moderna, el manejo de enfermedades es un reto constante. Entre las herramientas más usadas están los fungicidas de contacto, aquellos productos que se quedan en la superficie de la planta y actúan como una barrera protectora. Dos de los ejemplos más conocidos y aplicados en campo son el hidróxido cúprico y el azufre elemental.
Ahora, ¿Qué son los fungicidas de contacto, cómo funcionan en la planta y de qué manera el hidróxido cúprico y el azufre cumplen su papel paso a paso contra los hongos?
¿Qué son los fungicidas de contacto?
Los fungicidas de contacto, también llamados protectores, son moléculas que no penetran en el interior del tejido vegetal. Permanecen sobre la superficie de hojas, tallos o frutos formando una capa protectora.
Su modo de acción principal es prevenir que las esporas germinen o que el micelio penetre en la planta. Por esta razón:
- Necesitan buena cobertura: si la aplicación no moja toda la superficie, las partes descubiertas quedan vulnerables.
- Se pueden lavar con la lluvia o riego por aspersión, lo que obliga a re-aplicar en condiciones de alta precipitación.
- Actúan en múltiples sitios del hongo (multi-sitio), lo que significa bajo riesgo de que se genere resistencia.
Hidróxido cúprico como fungicida de contacto
El hidróxido cúprico es una de las formulaciones de cobre más empleadas en agricultura por su eficacia contra hongos y también bacterias.

Mecanismo de acción paso a paso
- Aplicación y depósito: el producto se adhiere a la cutícula de hojas y frutos, formando una película protectora.
- Liberación de iones Cu²⁺: en presencia de humedad, el hidróxido cúprico se disocia y libera iones de cobre.
- Contacto con el patógeno: cuando una espora fúngica aterriza en la superficie, entra en contacto con los iones Cu²⁺.
- Daño celular múltiple:
- Los iones se unen a proteínas y enzimas, desnaturalizándolas.
- Alteran ácidos nucleicos, interfiriendo con la replicación.
- Dañan membranas celulares, provocando fugas y muerte.
- Inhibición de la germinación: la espora no logra iniciar su proceso de penetración en la planta.
Azufre elemental como fungicida de contacto
El azufre elemental (S⁰) es uno de los fungicidas más antiguos y sigue siendo clave en el manejo de oídio en diversos cultivos.

Mecanismo de acción:
- Aplicación y cobertura: el azufre se deposita sobre la superficie vegetal en forma de partículas finas.
- Interacción con el hongo: al estar en la superficie, el azufre comienza a transformarse en compuestos sulfurosos.
- Formación de H₂S (sulfuro de hidrógeno): este gas se genera en la interfase planta-patógeno.
- Inhibición de la respiración fúngica:
- Bloquea la enzima citocromo c oxidasa en la mitocondria.
- Esto impide la producción de energía (ATP) en el hongo.
- Alteración del estado redox: se genera un desbalance interno que daña enzimas y proteínas esenciales.
- Muerte de la espora o del micelio superficial: el hongo no logra germinar ni crecer
Scoper es un fungicida de contacto desarrollado por Fagro que combina hidróxido cúprico, azufre elemental y mancozeb, tres ingredientes activos con acción preventiva y protectora. Su aplicación forma una capa sobre hojas y frutos que actúa como una barrera física y química, bloqueando la germinación de esporas e impidiendo que los hongos invadan los tejidos de la planta. Gracias a su efecto multisito, reduce el riesgo de resistencia y ofrece un amplio espectro de control.

Los fungicidas de contacto como el hidróxido cúprico y el azufre elemental son aliados estratégicos para el agricultor, pues aportan eficacia y seguridad al manejo de enfermedades. Cuando se aplican en el momento oportuno, con buena cobertura y como parte de un programa de Manejo Integrado de Plagas (MIP), se convierten en herramientas confiables y sostenibles, contribuyendo a la protección del cultivo y a la estabilidad de la producción agrícola.