En la agricultura moderna se busca cada día, mejorar la eficiencia de las aplicaciones de fertilizantes a los cultivos. Se han desarrollado métodos de aplicación con una eficiencia bastante aceptable, con los que se hacen llegar los nutrientes a las zonas de la planta donde son requeridos y absorbidos. Un ejemplo de ello es la aplicación de fertilizantes líquidos y solubles vía sistema de riego o la aplicación de nutrientes sólidos con métodos localizados.

Sin embargo, en muchos cultivos, principalmente los de cobertera y donde las densidades de población son considerablemente altas, es poco práctica la aplicación de fertilizantes líquidos, debido a que los sistemas de riego son poco eficientes.
El sector de los fertilizantes orgánicos o biofertilizantes no es diferente, la gran mayoría de estos, son productos líquidos o sólidos que deben solubilizarse o suspenderse en agua y aplicarse en dilución a la planta, pero siempre se tendrá el inconveniente en los cultivos mencionado, por la alta inversión que implicaría una aplicación localizada planta por planta.
