
La papaya es una fruta climatérica, es decir que puede alcanzar su maduración aún después de cosechada, lo que la hace un fruto muy perecedero. Tiene una epidermis (piel) muy delgada y con los altos contenidos de azúcares que alcanza, es altamente susceptible al ataque de hongos en condiciones postcosecha (transporte, almacenamiento y anaquel).
Por estas razones, es de alta importancia el dar un tratamiento a estas frutas, para que en su proceso de maduración, almacenamiento, transporte y colocación en anaquel para venta tenga un periodo de vida aceptable y conserve la calidad.
